Martes, 24 Marzo 2026 15:34

Informe Volcánico Especial Quilotoa N° 2026–001

Fortalecimiento de la Red de Vigilancia Volcánica y trabajos de campo posteriores al evento del 12 de marzo de 2026

Resumen
La tarde del jueves 12 de marzo del 2026, en redes sociales se viralizó un video que mostraba oleaje en la laguna cratérica del Volcán Quilotoa, mismo que causó alerta en la población. Minutos después del evento, el Ministerio de Ambiente dio a conocer que el oleaje había sido causado por un deslizamiento en la zona suroriental del volcán. El Quilotoa es un volcán potencialmente activo y por lo tanto cuenta con vigilancia por parte del IG-EPN. Con el fin de determinar las características del deslizamiento y el posible impacto en el lago, dos equipos técnicos del área de vulcanología efectuaron actividades de vigilancia los días: 13, 16, 17, 18 y 19 de marzo. El objetivo se focalizó en evaluar el fenómeno y descartar que este suceso tuviera relación con la actividad del volcán, fortaleciendo la vigilancia volcánica en la zona.

Mediante el uso de drones y otros equipos de vigilancia volcánica, los técnicos pudieron constatar que un pequeño deslizamiento fue la causa de la generación de olas al interior de la laguna (seiche), en base a las características morfológicas, se estima que el deslizamiento tuvo un volumen de aproximadamente 20 mil metros cúbicos (m3) de material rocoso (equivalente a 900 volquetas), su detonante se asocia principalmente a las malas condiciones climáticas (intensas lluvias) que se presentaron en la zona en los días y semanas previas al evento.

Los resultados asociados a las emisiones de gas revelan que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en la laguna se encuentran en niveles bajos, de igual manera, no existen anomalías termales ni tampoco señales de deformación.

Aprovechando la coyuntura y con el objetivo de mejorar la vigilancia de este volcán, se colocaron dos nuevas estaciones sísmicas para tener un mejor seguimiento de la sismicidad en la zona, que al momento se mantiene en niveles considerados como bajos.

How to cite/citar como: IG-EPN, 2026. Informe Volcánico Especial Quilotoa N° 2026–001, Fortalecimiento de la Red de Vigilancia Volcánica y trabajos de campo posteriores al evento del 12 de marzo de 2026. Quito, Ecuador.


Anexo técnico-científico

INTRODUCCIÓN
El volcán Quilotoa se localiza a 83 km al suroeste de la ciudad de Quito en la provincia de Cotopaxi, dentro de la Reserva Ecológica de “Los Ilinizas”, en una zona montañosa entre las parroquias de Zumbagua (12.5 km al sur del cráter) y Sigchos (17 km al norte del cráter).

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Figura 1.- Cartografía de depósitos volcánicos en el presente estudio. Tomado de: Muñoz, 2025.


El volcán Quilotoa es considerado un volcán potencialmente activo, es decir, que ha tenido erupciones en el Holoceno (en los úlimos 11.700 años). De hecho, en los últimos 200 mil años de historia eruptiva de Quilotoa han producido al menos 8 grandes erupciones (VEI 4-6), habiendo ocurrido la más reciente hace aproximadamente 800 años (siglo XII; Hall y Mothes, 2008). Este volcán comprende una caldera sub-circular con una laguna de 3 km2, que tiene una profundidad de aproximadamente 250 m (Gunkel, 2000). En las cercanías del volcán es muy común observar potentes depósitos volcánicos, principalmente compuestos por pómez de color blanco (ricas en sílice), lo que da una idea del nivel de explosividad de este volcán (Figura 1).

 

ANTECEDENTES
El 12 de marzo de 2026 se produjo un pequeño deslizamiento en el flanco sur oriental del volcán, mismo que al caer sobre el agua generó oleaje (seiche) al interior de la laguna. La Figura 2-A presenta una vista panorámica del cráter del volcán y la ubicación de la zona del deslizamiento al suroriente de la laguna (cerca al sector de Shalalá), en la Figura 2-B podemos observar en primer plano el deslizamiento, visto desde el interior de la laguna. La Figura2-C y D muestran capturas de pantalla de dos videos recuperados de redes sociales, en donde se ven las olas producidas el día 12 de marzo en la zona del muelle (Fig. 2-C), y como ocurre el deslizamiento generando las olas que se propagan por la superficie de la laguna (Fig. 2-D).

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Figura 2.- A) Vista panorámica de la laguna de Quilotoa. Foto: M. Almeida/IG-EPN. B) Cicatriz del deslizamiento del 12 de marzo de 2026. Foto: D. Sierra/IG-EPN. C) Oleaje producido por el deslizamiento. Fuente: Redes Sociales. D) Caída de material produciendo olas en la laguna del Quilotoa. Fuente: Redes Sociales.


VIGILANCIA CON DRONES
El 13 de marzo de 2026 un equipo de técnicos del IG-EPN se desplazó a la zona del Quilotoa para realizar una inspección tras los sucesos del 12 de marzo. Los técnicos realizaron sobrevuelos con diferentes drones que principalmente permitieron realizar un levantamiento fotogramétrico (modelo digital tridimensional) del cráter del Quilotoa, con énfasis en la zona del deslizamiento (Figura 3).

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Figura 3. Modelo digital tridimensional de la Laguna realizado mediante sobrevuelos con dron, el 13 de marzo del 2026.


Del mismo modo, se utilizó un dron térmico y un dron MultiGAS para determinar la existencia de fuentes anómalas de emisión de calor o de emisión de gases. Las mediciones realizadas no mostraron anomalías de emisión de gases o de calor en el cráter del Quilotoa.

Por otro lado, se realizó la cartografía del deslizamiento (Figura 3). Los resultados muestran que el deslizamiento es de tamaño pequeño, las dimensiones de su cicatriz de deslizamiento son: 150 metros de alto por 50 metros de ancho. Tomando como base el modelo digital de terreno, se ha calculado un volumen de alrededor de 20 mil metros cúbicos, lo que equivale a unas 900 volquetas grandes de material.

Así mismo, en base a la Figura 2-D, se ha estimado que las olas provocadas por el deslizamiento tenían una velocidad aproximada de 3-4 m/s. Por lo cual, les tomó entre 7 y 10 minutos en viajar desde la fuente (zona del deslizamiento) hasta el muelle, en donde alcanzaron una altura máxima de 0.50 m.


DEFORMACIÓN

En lo que respecta a la deformación, los análisis de datos muestran que el volcán no presenta señales de deformación. La Figura 4-A muestra el resultado del procesamiento de imágenes INSAR entre enero 2025 y el 13 de marzo de 2026. Como se puede observar en la Figura 4-A, la paleta de color uniforme (verde) no releva signos de deformación. En la Figura 4-B se muestra que la coherencia de la imagen es buena, es decir, de alta calidad. La Figura 4-C muestra una serie de tiempo donde se puede ver la deformación en 4 puntos localizados en el: Norte, Sur, Este y Oeste del volcán, entre enero del 2025 y marzo del 2026. Las líneas muestran tendencias planas y bastante estables, lo que indica que no hay deformación.

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Figura 4.- A) Deformación Calculada con INSAR para la zona del Quilotoa. B) Coherencia de la imagen C) evolución temporal tomada en 4 puntos localizados en el norte, sur, este y oeste del volcán.


Del mismo modo, la Figura 5 muestra la serie temporal de la componente vertical de la estación GNSS QLTA (Quilotoa) localizada cerca al poblado de Quilotoa (oeste del volcán). Este gráfico nos muestra los datos de la componente vertical de esta estación desde el 2022, hasta inicios del 2026; se observa una tendencia muy estable que corrobora que no existen procesos de deformación en la zona.

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Figura 5.- Serie temporal de la estación GNSS de Quilotoa, ubicado en la localidad del mismo nombre, entre enero del 2025 y marzo del 2026.


MONITOREO DE DIÓXIDO DE CARBONO (CO2) DIFUSO
En 2024, los técnicos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) empezaron la realización de mediciones de CO2 en la Laguna del Quilotoa, gracias al apoyo logístico del “Ministerio de Ambiente y Energía” (MAE), así como del Centro Turismo Comunitario. - Quilotoa La primera campaña se realizó en Julio 2024 y desde entonces se han realizado 5 campañas (Figura 6 y 8).

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Figura 6.- Mapas de desgasificación de las campañas de medición del 2024 y 2025 en Quilotoa.


La caracterización de la laguna ha cobrado especial importancia, pues los registros históricos muestran que, durante el gran sismo de Riobamba de 1797, el remezón fue tan grande que disparó una erupción límnica en el Quilotoa, es decir la liberación violenta de los gases atrapados y acumulados en el fondo de la laguna. Afortunadamente este suceso no cobró ninguna víctima humana, pero se sabe que cuando los pobladores de Isinliví ascendieron días después, encontraron la laguna burbujeando y liberando gases pestilentes, todo el ganado que se encontraba pastando dentro del cráter había muerto. Los registros históricos sugieren que este tipo de evento pudo haber ocurrido más de una vez, pero se requiere aun contrastar la información disponible.

Para la medición de CO2 se utiliza el método de la campana de acumulación (Chiodini et al., 1998). Este método consiste en utilizar una campana de aluminio que acumula el gas emitido por la superficie de agua y que es conectada mediante tuberías a un detector infrarrojo LI-COR® LI820 (West Systems, 2019) que mide las concentraciones de CO2 (Figura 7). El instrumento es controlado vía bluetooth por un operador desde un dispositivo móvil donde se puede observar los datos en tiempo real y calcular el flujo de CO2 emitido en cada punto.

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Figura 7.- Esquema de funcionamiento del método de la campana de acumulación en agua. 1) Superficie del lago en desgasificación 2) Dispositivo de flotación 3) Campana ce acumulación 4) Espectrómetro LI-COR 5) Dispositivo móvil para logueo de datos que se conecta con el espectrómetro vía Bluetooth. Gráfico: D. Sierra/IG-EPN.


Tras los sucesos del 12 de marzo se realizaron dos campañas de medición. Una de ellas el 13 de marzo, inmediatamente después del evento, donde se realizaron solo 13 medidas en zonas clave de la laguna (zona de burbujeo, zona de alto flujo de la campaña de julio 2025 y la zona aledaña al deslizamiento). Dada la baja cantidad de puntos, esta campaña se procesó con métodos simples como interpolación por distancia inversa y polígonos de Voronoi, dando un total de cerca de 200 ton/día (Figura 8-A).

Posteriormente el 17 de marzo se realizó una campaña completa con 93 puntos, separados con distancias de entre 200-300m. Los datos se procesaron utilizando Simulación Secuencial Gaussiana (200 simulaciones), y generando un mapa promedio para estimar el flujo, del cual se obtuvo un total de 248 toneladas día (t/d) (Figura 8-B).

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Figura 8.- Mapas de flujo de CO2 para la Laguna del Quilotoa en las campañas del 13 y 17 de marzo de 2026, la escala de colores nos permite ver la variación en el flujo expresado en g/m2/día.


Las pequeñas diferencias entre las mediciones del 13 y 17 de marzo pudieran deberse a la densidad de la malla, pero se nota que corresponden a valores muy bajos si se los compara con la medición de julio 2025, cuando la laguna había alcanzado su pico de desgasificación desde que se tiene registros (Tabla 1).

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Tabla 1.- Flujos de CO2 medidos en el volcán Quilotoa comparado con el valor reportado en este informe.


El valor medido en la última campaña (17/03/2026) es más bajo que el valor previo (casi 20 veces menos) lo que indica que el gas acumulado pudo evacuar de manera efectiva, sin causar daños.

Dado que no se tiene registros con mediciones de gas entre julio 2025 y marzo 2026 no se puede determinar con exactitud cómo o cuándo ocurrió la liberación del gas entrampado en la laguna. Lo más probable es que el gas se haya liberado de manera progresiva. Adicionalmente la convulsión generada por el deslizamiento en el cuerpo de agua, debido al deslizamiento del día 12/03/26 pudo haber facilitado la liberación del gas.


FORTALECIMIENTO DE LA RED DE VIGILANCIA

En respuesta a los hechos del 12 de marzo que causaron preocupación de la ciudadanía y en el pleno ejercicio de las competencias asociadas al monitoreo sísmico y volcánico en todo el territorio nacional, el IG-EPN resolvió la instalación de dos nuevas estaciones sísmicas (Figura 9 y 10) en las inmediaciones del volcán, dejando a cargo de las comunidades la responsabilidad de velar por la seguridad de los equipos instalados.

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Figura 9.- Localización de las estaciones que conforman la red de vigilancia del Quilotoa. Actualizado el 19/03/2026.


Dada la baja actividad del Quilotoa, la red de monitoreo de este volcán contaba únicamente con una estación GPS y una estación sísmica permanentes, ambas ubicadas en las inmediaciones de la zona poblada en Quilotoa. La localización de eventos sísmicos, así como el cálculo de magnitudes y otros parámetros requiere un mínimo de 3 estaciones, por lo que, los días 18 y 19 de marzo personal del área de instrumentación y del área de sismología del IG-EPN realizaron la instalación de dos estaciones sísmicas adicionales, una localizada al norte en el sector de Guayama y otra localizada al Sureste cerca al sector de Shalalá. En la Figura 9 se puede notar cómo las tres estaciones se distribuyen en los diferentes flancos del volcán para mejorar la cobertura azimutal.

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Figura 10.- Instalación de estaciones en las zonas de Shalalá y Guayama, los días 18 y 19 de marzo de 2026. Fotos: C. Viracucha/IG-EPN.


Conclusiones
• El volcán Quilotoa es un volcán potencialmente activo cuya erupción más reciente ocurrió hace 800 años y que emite CO2 de manera constante a través de su laguna. Este fenómeno normalmente pasa desapercibido, con excepción de la zona de burbujeo.
• El oleaje (seiche) que se viralizó en redes sociales, ocurrió el día el 12 de marzo y fue causado por un pequeño deslizamiento de una pared de roca en el borde suroriental de la laguna, mismo que no está vinculado a actividad volcánica.
• No se han detectado anomalías de actividad en el volcán que sugieran un proceso de agitación.
• El valor de CO2 difuso emitido por la laguna y medido el 17 de marzo de 2026, es el valor más bajo que se ha medido desde que el IG-EPN comenzó los trabajos de vigilancia en 2024. Este valor es equiparable a mediciones previas realizadas por Melian et al. (2021).
• Se requieren más mediciones para mejorar la comprensión sobre el comportamiento de la desgasificación difusa en la laguna. Si la desgasificación no es del todo efectiva para eliminar el CO2 en exceso, el volcán podría representar un peligro en función de su capacidad de generar erupciones límnicas, haciendo necesaria la implementación de medidas de mitigación (desfogue de aguas profundas hacia superficie a través de tuberías) como en otros lagos cratéricos del mundo (e.g. caso del lago Nyos en Camerún).
• El fortalecimiento de la red de vigilancia del volcán Quilotoa incrementa las capacidades operativas del IG-EPN para poder detectar posibles signos de reactivación en el futuro.


Referencias

• Chiodini, G., Cioni, R., Guidi, M., Raco, B., Marini, L., 1998. Soil CO2 flux measurements in volcanic and geothermal areas. Applied Geochemistry 13, 543–552.
• Gunkel, G., 2000. Limnology of an equatorial high mountain lake in Ecuador, Lago San Pablo. Limnologica 30, 113– 120.
• Muñoz, 2025. MAPEO GEOLÓGICO EN LA ZONA DE INFLUENCIA A FLUJOS PIROCLÁSTICOS DEL VOLCÁN QUILOTOA.TIC de Ingeniería Geológica. Escuela Politécnica Nacional. Quito-Ecuador.
• Sierra, D., Hidalgo, S., Almeida, M., Vigide, N., Lamberti, M.C., Proaño, A., Narváez, D.F., 2021. Temporal and spatial variations of CO2 diffuse volcanic degassing on Cuicocha Caldera Lake–Ecuador. Journal of Volcanology and Geothermal Research 411, 107145.
• West Systems, 2019. Portable diffuse flux meter Handbook 9,1, 104.

 

Elaborado por:
D. Sierra, S. Hidalgo, H. Calderón, M. Almeida, E. Telenchana, M. Yépez, C. Viracucha, D. Acosta.
Instituto Geofísico
Escuela Politécnica Nacional