| Nombre | Cotopaxi |
|---|---|
| Coordenadas | 0,683º S; 78,436º W |
| Altura | 5897 m snm |
| Diámetro | 20 km |
| Tipo de volcán | Estratovolcán |
| Última erupción | Octubre 2022- Julio 2023 |
| Estado | Activo |
| Actividad reciente | Actividad fumarólica |
| Monitoreo | Sísmicidad, deformación, aguas termales, desgasificación |
El Cotopaxi se encuentra sobre la Cordillera Oriental (Real), a una distancia de 35 km al Noreste de Latacunga, 45 km al Sureste de Quito y 70 km al Noroeste de Tena. Su edificio forma un cono simétrico con pendientes de hasta 35° y un diámetro basal de ~20 km, mientras que el diámetro del cráter varía entre 800 m en sentido Norte-Sur y 650 m en sentido Este-Oeste. El Cotopaxi está rodeado por páramos que bordean los 3000 msnm y por otros volcanes como Sincholahua (4873 msnm), Quilindaña (4876 msnm) y Rumiñahui (4722 msnm).
El Cotopaxi es considerado uno de los volcanes más peligrosos del mundo debido a la frecuencia de sus erupciones, su estilo eruptivo, su relieve, su cobertura glaciar y por la cantidad de poblaciones potencialmente expuestas a sus amenazas. Desde el inicio de la conquista española, el Cotopaxi ha presentado cinco grandes periodos eruptivos: 1532-1534, 1742-1744, 1766-1768, 1853-1854 y 1877-1880. Dentro de cierto rango, todos los episodios han dado lugar a fenómenos volcánicos muy peligrosos, y no hay duda de que episodios similares volverán a repetirse en el plazo de las décadas. Los cuatro últimos periodos han dado lugar a muy importantes pérdidas socio-económicas en el Ecuador. La peligrosidad del Cotopaxi radica en que sus erupciones pueden dar lugar a la formación de enormes lahares (flujos de lodo y escombros) que transitarían por drenajes vecinos a zonas densamente pobladas como el Valle Interandino entre Mulaló y Latacunga, y una parte del valle de los Chillos. Se ha estimado que actualmente más de 300.000 personas viven en zonas amenazadas por lahares en caso de que se repitan erupciones similares a las ocurridas en los siglos XVIII y XIX. Adicionalmente, la caída de ceniza producida durante una erupción del Cotopaxi podría afectar una parte muy significativa de la Sierra y la Costa del Ecuador.
El Cotopaxi es también uno de los volcanes más vigilados del Ecuador y al cual se dedican una gran parte de los recursos disponibles para el monitoreo. De hecho, la primera estación sísmica permanente dedicada a vigilar un volcán en Sudamérica fue instalada en el Cotopaxi, en 1976. Desde entonces, la red de monitoreo de este volcán ha crecido constantemente hasta la configuración actual, que asegura una vigilancia adecuada de este peligroso volcán.
Desde inicios del año 2015 el volcán Cotopaxi mostró un comportamiento anómalo, caracterizado por un aumento en la deformación, sismicidad y tasa de emisión de gases, mismo que condujo a la erupción del volcán que dio inicio el 14 de agosto y se extendió hasta fines de noviembre del mismo año. Si bien la erupción fue de baja magnitud (VEI 1), las caídas de ceniza principalmente dirigidas al occidente afectaron fuertemente las actividades agrícolas y turísticas de la provincia de Cotopaxi.
A partir de mediados de octubre de 2022 el Cotopaxi empezó un nuevo período eruptivo caracterizado por emisiones de gases y ceniza de baja magnitud (mucho más pequeñas que en 2015). La erupción que se extendió hasta julio de 2023 y puso en alerta a los entes científicos y de respuesta, quienes se han concentrado en reforzar el monitoreo y actualizar los planes de emergencia y evacuación en caso de que ocurra una erupción de mayor tamaño. A pesar de que esta erupción fue más larga en duración que la de 2015, el volcán emitió únicamente la mitad de la cantidad de ceniza.
¿Qué podría ocurrir?
El volcán Cotopaxi posee una elevada tasa de recurrencia eruptiva, por lo que es muy probable que experimente una nueva erupción en el futuro. No obstante, resulta complejo predecir su momento exacto y magnitud.
El escenario más probable corresponde a un nuevo período eruptivo similar a los de 2015 y 2022-2023, caracterizados principalmente por emisiones de ceniza con impacto localizado, mayormente dentro de la provincia de Cotopaxi. Eventualmente, lluvias intensas podrían remover la ceniza acumulada en los flancos del volcán, generando pequeños flujos de lodo (lahares secundarios) confinados al interior del Parque Nacional Cotopaxi.
Sin embargo, no puede descartarse la posibilidad de una erupción de mayor magnitud, como las documentadas en los registros históricos. Un evento de esta envergadura estaría precedido por señales premonitoras claras, las cuales permitirían emitir alertas con días o semanas de anticipación.
Una erupción similar a la de 1877 (VEI 3-4) tendría graves consecuencias. El interior del Parque Nacional Cotopaxi se vería afectado por fenómenos de corto alcance, como flujos piroclásticos, emisiones de lava y proyectiles balísticos. Además, la interacción del material eruptivo caliente con el glaciar generaría grandes lahares primarios. Estos flujos de lodo y escombros podrían alcanzar grandes distancias, con el potencial de afectar zonas pobladas como Latacunga, Salcedo, el Valle de los Chillos y las riberas del río Napo-Jatunyaku.
Asimismo, la caída de ceniza tendría un alcance regional, afectando gran parte del país. Para conocer el detalle de la distribución de las amenazas en cada uno de estos escenarios, se recomienda consultar los mapas oficiales de peligro volcánico.
https://www.igepn.edu.ec/mapas-historicos/cotopaxi-2/mapa-amenaza-cotopaxi-vigente-2016
SH, DS, MS
2026/02/23