Entre el 21 y el 23 de enero de 2026, técnicos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) realizaron labores de mantenimiento de la red de cenizómetros en las comunidades cercanas al volcán Cotopaxi, ubicadas en las provincias de Pichincha y Cotopaxi.
El volcán Cotopaxi, localizado en la provincia del mismo nombre, es considerado uno de los volcanes más peligrosos del país. Actualmente, su nivel de actividad superficial e interna se cataloga como Baja, con una tendencia Sin cambio. En este contexto, el mantenimiento periódico de la red de cenizómetros es fundamental para garantizar su correcto funcionamiento y fortalecer la evaluación del impacto de ceniza ante una eventual reactivación.
Los cenizómetros están estratégicamente distribuidos en diversas zonas cercanas al volcán Cotopaxi, principalmente hacia el occidente, de acuerdo con la dirección predominante del viento. Dado que en el Ecuador continental los vientos dominantes generalmente se desplazan desde el Oriente hacia la Costa, en caso de una emisión de ceniza existe una alta probabilidad de que esta se deposite en el flanco occidental del volcán.
Entre las ubicaciones de los cenizómetros se incluyen diferentes sectores de Machachi, áreas del Parque Nacional Cotopaxi, así como sectores del cantón Latacunga (Fig. 1). Estas visitas tuvieron como objetivo realizar el mantenimiento preventivo de los cenizómetros para mantener la red operativa, considerando que el volcán Cotopaxi no ha presentado emisiones de ceniza desde julio de 2023.
De manera paralela, durante estos días, los técnicos del IG-EPN realizaron visitas a 24 Observadores Volcánicos de varias comunidades de los cantones Latacunga y Saquisilí, capacitados en el marco del proyecto “Anticípate por el Cotopaxi” gracias al apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La visita técnica tuvo como objetivo revisar el estado de los cenizómetros y recolectar los filtros tras la realización de los mantenimientos efectuados a cargo de los Observadores Volcánicos voluntarios. Además, se explicó el estado actual del volcán, se atendieron las preguntas e inquietudes de los Observadores y se aprovechó la visita para la entrega de calendarios institucionales.
Al finalizar las visitas, cada Observador Volcánico reafirmó su compromiso de continuar trabajando por el bienestar de su comunidad y de enviar reportes cuando sea necesario, contribuyendo así a reducir los impactos de posibles erupciones sobre sus poblaciones y medios de vida.
Estas labores fortalecen la capacidad de respuesta ante posibles eventos eruptivos, beneficiando a las comunidades cercanas y apoyando la gestión del riesgo volcánico en el país.
E. Telenchana, MF. Naranjo, S. Aguaiza.
Instituto Geofísico
Escuela Politécnica Nacional